¿Por qué Van Gogh se cortó la oreja?

¿Te gustaría saber qué sucedió durante la noche de diciembre del año 1888 en la que Vicent Van Gogh se cortó su propia oreja?

Hoy en Experiencias con Arte vamos a hablar de una de las leyendas más famosas de la historia del arte. ¿Mito o realidad? ¿Se automutiló el conocido pintor de los girasoles? ¿Cuáles fueron los motivos: un ataque de celos, un brote psicótico? ¿Se cortó Vincent la oreja completa o solamente el lóbulo? Mucho se ha hablado de este episodio de finales del siglo XIX. Quédate conmigo y hoy desgranaremos la escena de película que se vivió en Arles con Van Gogh y su oreja como protagonistas.

Lo que se contó en la prensa local

Año 1888, un hombre extranjero llama a la puerta de un burdel y le entrega a una de las chicas que allí trabajan un paquete con un espeluznante contenido: un pedazo ensangrentado de su propia oreja. El hombre se llamaba Vincent Van Gogh, un pintor por aquel entonces desconocido. En los actas policiales se recoge, además, el momento en el que fue encontrado en su cama a las 7 de la mañana en la víspera del día de Navidad. Acurrucado y con la cabeza envuelta en unos trapos empapados en sangre.

¿Quién era Vincent Van Gogh?

Vincent era originario de los Países Bajos, y con la edad de 35 años llegó a Arlés con muchos síntomas de haber sufrido por su alma eternamente atormentada. Nació a mediados del siglo XIX, hijo de un ministro protestante holandés, y todas aquellas personas que le fueron más o menos cercanas en su vida sospechaban que se trataba de una persona mentalmente enferma. No llegó nunca a mantener carreras profesionales a pesar de sus intentos como comerciante de arte, pastor o maestro. Su mente torturada la impedía sobrellevar con éxito cualquier tarea cotidiana, y en lo único que logró ser realmente prolífico fue mediante su arte, la única actividad que aliviaba mínimamente sus emociones incontroladas. Al contrario de lo que podía ser habitual, se sintió siempre más atraído por la gente pobre, los campesinos, y las mujeres de la calle. Estas personas más marginadas de la sociedad eran las únicas que toleraban su extraña y fanática personalidad. Su soledad llegó a ser extrema en momentos puntuales de su vida, pero hubo una persona que siempre se mantuvo a su lado y le dio su apoyo a todos los niveles, también en lo económico: su hermano menor, Theo. En febrero de 1888, cuando se mudó a Arles, Van Gogh era un pintor fracasado, totalmente dependiente de su hermano.

¿Cómo le cambió la Provenza?

Lo cierto es que al llegar a Arlés, su vida mejoró mucho en un principio. Comenzó a salir más al aire libre para buscar nuevos focos de inspiración en la naturaleza, y vaya si los encontró. Allí se despidió de su oscura paleta de colores, cambiando los grises y marrones de los paises nórdicos por los colores vivos y centelleantes de los paisajes del sur de Francia. El mismo afirmaba dejarse llevar completamente por las emociones positivas de su cambio “No sigo ningún sistema reconocido”, dijo. “Lo golpeo con pinceladas irregulares, que dejo como están. Y al mismo tiempo sabía que nadie entendería ese cambio de rumbo en su pintura. “Estoy tentado a pensar que los resultados son tan perturbadores y molestos como para no complacer a las personas con ideas preconcebidas sobre la técnica”.

Van Gogh y el futuro del arte moderno

En una de sus múltiples cartas a su querido hermano Theo, le advirtió de haber encontrado el futuro del arte moderno. Para llegar a él, Vincent soñó un movimiento de jóvenes artistas que se uniera a él en esta misión. Y fueron estas ansias, unidas a su frágil salud mental las que muy probablemente le convirtieron en alguien capaz de autolesionarse.

Van Gogh y Gauguin: problemas de entendimiento

Hay un personaje que ha centralizado toda la atención en este sangriento acontecimiento. Y no es otro que el conocido pintor y amigo de Van Gogh, Paul Gauguin. En las semanas previas al suceso, estos dos artistas habían estado conviviendo en la conocida como casa amarilla de Arlés, como parte de la utopía de Van Gogh y su comunidad artística siempre frustrada por su carácter imposible. Aunque Van Gogh se ha llevado siempre todas las culpas, lo cierto es que Gauguin era complicado y bastante engreído. Vincent, como gran admirador suyo, le había estado escribiendo durante semanas para convencerlo de que se uniera a su utopía. De hecho, pintó “Los Girasoles” para decorar el dormitorio de su invitado estrella. Pero el verdadero Gauguin no podría haber sido más diferente al ideal de Van Gogh. Sólo había ido hasta allí porque Theo le había pagado por ello, y a los pocos días escribió unas cartas a sus amistades en las que decía:
“Tengo que salir de aquí. No puedo soportarlo más”.
El sueño de la fraternidad de Van Gogh se vio condenado por las diferentes personalidades, y la distinta concepción del arte. Gauguin, gustoso de pintar desde sus ideas imaginadas, encontraba infantil y simplón la costumbre de Van Gogh de pintar los objetos cotidianos que tenía enfrente.. Lo veremos en su retrato burlón de Van Gogh pintando los girasoles. La respuesta del retratado fue:
ese soy yo, pero yo loco.
Tras enseñarle su retrato fueron al bar y Van Gogh pidió una copa de absenta, que arrojó sobre Gauguin, quien la esquivó y dio por finalizada la velada acostando al borracho Van Gogh. Posiblemente ahí habría finalizado el inicidente si no fuera por la frágil salud mental de Vincent, quien se despertó con grave sentimiento de culpabilidad y diciendo
mi querido Gauguin, tengo un vago recuerdo de que te ofendí gravemente anoche

El motivo de su autolesión

Una de las teorías más aceptadas es que el pintor holandés, tras levantarse profundamente resacoso y pesaroso por la ofensa que le había realizado a compañero, se realizó a sí mismo el corte como forma de expiar su culpa. Otras personas cercanas a la localidad de Arlés han señalado el gran impacto de las corridas de toros a las que tuvo ocasión de asistir Vincent durante su estancia en el sur de Francia, y es sabido por todos la costumbre triunfal de cortar las orejas del toro. Se ha querido ver el final sangriento de los toros como la explicación de este brutal episodio. Otras teorías han señalado la importancia de un lienzo suyo realizado en la misma fecha que el incidente de la oreja. En él aparece una carta dibujada, que se ha especulado que pudiera ser el anuncio del compromiso de su hermano Theo con Johanna Bonger.

¿Puede ser que esta noticia le inquietara en exceso hasta llevarle a hacerse daño a sí mismo presa de la ira o del miedo?

Theo, para él, era su mejor amigo. Era su apoyo emocional y financiero. Si la noticia le hizo temer que iba a perderlo, eso habría contribuido a su crisis mental. Van Gogh recibió la noticia del compromiso de su hermano el 23 de diciembre, el mismo día que Gauguin le dijo que se iba. ¿Demasiadas emociones fuertes para un Vincent frágil y atormentado? Por último, Paul Gauguin registró la conversación errática que Vincent Van Gogh había mantenido con él:
Mencionó novelas góticas, con un héroe acechado por la locura. Reflexionó sobre los asesinatos de prostitutas que se reportaban en los periódicos y sobre la traición de Cristo en el Jardín de Getsemaní, cuando San Pedro cortó la oreja de un centurión.
Aquí tenemos otra pista de su posible delirio donde tristemente fantasía y realidad se unieron en su vida. Incluso estaba tan fuera de sí, que cuando Gauguin le confirmó su marcha de la casa amarilla de Arlés donde convivían, arrancó un trozo de papel de periódico en el que estaba escrito:
“El asesino se escapó”
Terrorífico, ¿verdad? Lo que está claro, por declaraciones del propio pintor postimpresionista Paul Signac, es que Van Gogh se cortó a su mismo parte de la oreja, aunque el insiste en que fue solamente el lóbulo. “Lo vi la última vez en Arles en la primavera de 1889”, dice. “Unos días antes, se había cortado el lóbulo de la oreja” Entonces, ¿quizá se ha exagerado este episodio para darle mayor extravagancia? Esta historia no necesitaba muchos más ingredientes para convertirse en una historia que seguirá dando que hablar a pesar de las décadas, o incluso de los siglos. Aún así, investigaciones recientes con informes hallados del médico que trató a Vincent, han sacado a la luz que se cortó la oreja completa, no solamente el lóbulo. Esto nos da una idea del enorme sufrimiento que debió de sufrir el artista, tremendamente torturado por su enfermedad mental. Con esto, no solamente queremos hacer mención a una anécdota más dentro de la historia del arte, sino una reflexión a un momento de verdadera angustia y desesperación, ante la dura realidad de ver su sueño frustrado y a su amigo partir y dejarle solo. Solo 18 meses más tarde de esto, Vincent se quitó la vida a la edad de 37 años.

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