Los secretos de la Alhambra. Alcazaba y Palacios Nazaríes

Estrés, tráfico, polución… si pudieses cerrar los ojos y transportarte al sitio de tus sueños ¿Adónde irías? Mi respuesta a esta pregunta es siempre la misma desde hace muchos años, y es La Alhambra.

La Alhambra es una ciudad-palacio emplazada sobre la colina de la Sabika, uno de los puntos más elevados de la ciudad de Granada. Su nombre significa ciudad roja, posiblemente por el color rojizo de su composición arcillosa, ¿O quizá por el intenso rojo que adquiere su vista al atardecer?

Compuesta de palacios, jardines y alcazaba o fortaleza, buscaba al mismo tiempo una situación estratégica defensiva y albergar a la familia del monarca y la corte del Reino Nazarí de Granada.

La Alhambra: símbolo de poder en plena reconquista cristiana

Eran tiempos convulsos, y su posición en el alto de Granada transmitía un mensaje de poder. En un momento clave a finales del siglo X, donde tras la muerte del tercer califa de Córdoba Alhakén II, la reconquista cristiana pasa a cobrar un impulso dominante en la actividad política de la península.

Granada, último reino musulmán, resistía gracias a su teórica aceptación de la soberanía cristiana. Este reinado semiindependiente de la dinastía bereber de los Ziríes ayudó a la ciudad a crecer cobrando una gran importancia a principios del siglo XI.

El motivo de su fundación

El primer paso para la fundación del conjunto que hoy conocemos como la Alhambra es la construcción de su palacio por parte del visir Yusuf Ibn Nagrela, en el siglo XI.

Ya en el siglo XIII, fue el momento del reconocimiento de la soberanía castellana por parte de Mohamed Ibn Nasar. De este modo consiguió mantener su posición de único gobernante de la España musulmana.

El momento de creación de la Alhambra tuvo lugar en un mundo políticamente muy inestable, pero económicamente próspero. Fue en este siglo cuando se crearon las murallas exteriores del conjunto, mientras que ya en el siglo XIV llegaron los jardines y los pabellones del Generalife, y los restos considerados como más importantes: el patio de los Arrayanes y el de los Leones. Estos últimos llegaron ya en época de Yusuf I y Mohamed V, a mediados del siglo XIV.
La Alhambra se realizó a lo largo de tres siglos de actividad, donde podemos destacar tres sectores diferenciados: la alcazaba, el entramado urbano y los palacios.

La Alcazaba

La alcazaba o defensa militar, es la zona más alta que se usaba como centro de vigilancia de toda la ciudadela. Se trata de la parte más antigua de la Alhambra, correspondiéndose con la época califal del siglo XI.
Se amplió al convertirse Granada en capital de uno de los reinos de Taifas, y con Mohamed I, primer rey nazarí de Granada, esta parte se reconstruyó y amplió considerablemente con nuevas torres defensivas. Antes de la construcción de los palacios nazaríes, en esta misma se alojaba la familia real.
Los palacios Nazaríes
Actualmente en esta parte se encuentran los tres principales espacios palaciegos: el Mexuar, el Palacio de Comares y el Patio de los Leones.

El Mexuar

El Mexuar era el lugar donde realizaba las reuniones la Sura o Consejo de Ministros. Allí también era donde el Sultán impartía justicia. Sus muros han sufrido tantas modificaciones a lo largo de los siglos, que no se sabe realmente cómo era su aspecto en origen.
Vemos cuatro columnas en el centro con ménsulas de mocárabes y sobre la cenefa de yeso se puede leer la inscripción Todo lo que poseéis procede de Dios.

 

El Palacio de Comares

El Palacio de Comares se construyó alrededor del patio de los Arrayanes, famoso por su gran alberca central, cuyas obras se iniciaron por Ismail I de Granada y se continuaron por Yusuf I de Granada, que fue asesinado antes de ver concluida su gran obra. Fuen finalmente Mohamed V quien pudo verla terminada en 1370.

Este palacio da paso al norte a la sala de la Barca y el Salón de Embajadores, una de las más impresionantes estancias del conjunto palatino.
A los lados, las habitaciones de las esposas del sultán y al sur las de las concubinas y el servicio de la corte.

 

El Palacio de los Leones

Continuando hacia el oriente, desde el palacio anterior llegaremos al Palacio de los Leones. Fue erigido por el útimo soberano nazarí mencionado, Mohamed V, tras su recuperación del trono una vez que tuvo lugar su alianza con el rey castellano Pedro I.

El centro de este palacio es sin duda el Patio de los Leones, que supone una integración de ensueño entre la arquitectura islámica y el agua, que gobiernan a partes iguales todo el conjunto arquitectónico.

A sus distintos lados, veremos la sala de los Mocárabes, que no es otra cosa que un elemento decorativo a base de yeso, de tradición musulmana. La sala de los Abencerrajes, en referencia a una familia musulmana de Granada, y al norte la de Dos Hermanas.

 

Habitaciones del Emperador

Dos siglos más tardes ya en tiempos de Carlos V, el emperador cristiano estableció sus aposentos entre 1528 y 1537. Se trata de 6 estancias que orbitan alrededor del patio de Lindaraja y del Patio de la Reja.

De hecho, la ampliación de las obras de Carlos I de España y V de Alemania en el conjunto de la Alhambra no termina aquí.

Generando un gran contraste con la arquitectura islámica existente, el emperador levantó su palacio renacentista, siguiendo unos preceptos de perfecto clasicismo. Se realizó junto al palacio nazarí de Comares y a pesar de su grandiosidad, no llegó nunca a ser habitado por el monarca.

 

El Partal y las torres de la Alhambra

Por último, El Partal que significa pórtico, es el más antiguo de los palacios. Construido por el Sultán Mohamed III, contiene los restos de su residencia real. Al principio de la dinastía nazarí, este palacio era la zona principal pero, tras la construcción del palacio de Comares, se convirtió en una zona marginal.

Los jardines del Partal se extienden desde la Torre de la Rauda hasta la explanada donde se encuentra la torre de la Dama.

Otra parte muy llamativa de la Alhambra son sus pintorescas torres, cada una de ellas de singular belleza y rasgos propios: junto a la de las Damas, la torre del Mihrab que aún conserva parte de sus yeserías originales, contenía un oratorio para los habitantes de la Alhambra. Sus arcos de herradura nos recuerdan a los que ya vimos en la Mezquita de Córdoba.

La Torre de los Picos famosa por sus almenas superiores, la torre del Cadí anteriormente llamada del Preso y del paso de la Zorra, la de la Cautiva donde se piensa que vivió Isabel de Solís, una cristina convertida al Islam favorita del rey Muley Hacén, que adoptó el nombre de Zoraya.

La Torre de las Infantas debe su nombre a la leyenda de Washington Irvin sobre las princesas Zaida, Zoraida y Zorahaida. En orden de nuestro paseo, la última torre es la del Cabo de la Carrera. De esta última torre quedan solamente las ruinas ya que las tropas de Napoléon al abandonar Granada la destrozaron casi por completo.

Generalife

Hay una parte del conjunto de la Alhambra que no se puede separar de ella y por supuesto, tiene parte de culpa de que se haya convertido en mi oasis particular adonde me escaparía siempre que pudiera…

Esta es el Generalife. Es una villa con jardines que los reyes musulmanes utilizaron en su día como lugar de meditación y retiro. Sus huertas y jardines son tan espectaculares, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1984, junto a la Alhambra.

Un sitio de paz, de impresionante belleza en la que el agua sigue reinando por encima de todas las piedras y estancias.

 

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