Mérida, ciudad romana

Augusta Emérita, primer “resort” romano

Cuando faltaban 25 años para que naciera Cristo, el emperador Romano Octavio Augusto tuvo una generosa idea: la fundación de una divertida ciudad llena de rincones de ocio para sus veteranos soldados. 

Las guerras cántabras habían sido terriblemente cruentas, por lo que estos legionarios se merecían unas relajadas vacaciones. Y con este objetivo nació Augusta Emérita, la ciudad de vacaciones del siglo I A.C.

¿Quieres saber de qué comodidades estaba compuesta esta pequeña Roma al sur de la Península Ibérica?

Los dos embalses de Augusta Emérita: Proserpina y Cornalvo

 

Este primer “resort” de nuestra antigüedad romana recibió el bellísimo nombre de Emerita Augusta, en honor a su creador. En su creación no se escatimaron medios económicos. 

Así, se levantaron dos embalses, llamados Proserpina y Cornalvo, que a día de hoy aún se conservan. Estos sirvieron para permitir el crecimiento de esta ciudad y abastecer a todos sus visitantes de agua.

Teatro de Mérida

El ocio en Emerita Augusta

Para la cultura romana era indispensable contar con muchos planes de ocio, el famoso “pan y circo”. Así, se crearon el teatro de Mérida con capacidad para 6.000 espectadores, muy cerca de un anfiteatro donde 14.000 asistentes podían disfrutar de las sangrientas luchas entre gladiadores, uno de sus espectáculos predilectos.

 

Teatro de Mérida

No podía faltar en ninguna ciudad romana de nueva creación, su teatro. Este mandato respondía más a intereses de los políticos romanos que a los verdaderos gustos de la plebe, quienes eran mucho más partidarios de ir al circo a ver las carreras de los carros, y mucho mejor aún si podían ir al anfiteatro a ver los combates entre gladiadores y animales.

Era a través del teatro donde se realizaban acciones efectivas de propaganda y de romanización de las masas, donde la autoridad aprovecha la majestuosidad de este escenario para enviar de forma más efectiva sus mensajes políticos.

En este teatro de Mérida, encontramos varias lápidas con inscripciones que nos indican que el cónsul Marco Vipsanio Agripa fue su patrocinador y se inauguró en el año 15 a.c.



Ciudad de Mérida

Anfiteatro de Mérida

La creación del anfiteatro fue planteada al mismo tiempo que la del teatro, y fue inaugurado pocos años después, en el año 8 a.c.

Se aprovechó en parte la colina del terreno sobre la cual se estableció el espacio ovalado del anfiteatro con sus tres sectores: ima, media y summa cavea.

En sus extremos se reservaron dos tribunas, una para las autoridades y otra para la persona que financiara el espectáculo.

Como en el resto de anfiteatros y tomando de referencia el gran anfiteatro Flavio o Colisseum de Roma, en su centro se cavó una gran fosa donde se guardaban las jaulas de las fieras y el material que se utilizaría a modo de atrezzo.

Con la oficialización del cristianismo en el siglo IV d.c. se quedó en el abandono y gran parte de su estructura se fue ocultando bajo tierra, permaneciendo parcialmente enterrado hasta bien entrado el siglo XX.

Acueducto de los Milagros

Circo de Mérida

Un poco más apartado de estos dos últimos, aún se conserva su circo-hipódromo con graderíos de hasta 30.000 aficionados a las carreras de cuádrigas.

Este circo de Augusta Emérita fue de hecho uno de los más importantes de todo el Imperio Romano, después del Circo Máximo de Roma.

Igual que en el anfiteatro, tras la declaración del cristianismo como la religión oficial quedó en desuso hasta el siglo VI. El circo de Mérida es digno de admiración ya que es uno de los pocos en los que se puede contemplar toda su planta.

 

Casa del Mitreo

No podemos dejar de mencionar la lujosa vivienda romana situada a extramuros de la ciudad, conocida como Casa del Mitreo.

Construida en el siglo I o comienzos del II, se ha denominado así por su proximidad a los restos de un posible templo, dedicado a la deidad Mitra.

Sus lujosas estancias con bellísimas decoraciones en paredes y suelos, mosaicos policromados y escenas mitológicas, son una auténtica delicia para los amantes de la cultura clásica.

 

Ingeniería civil romana en Mérida

Su grandioso puente romano con casi 800 metros de piedra y 60 arcos, es una obra maestra de la ingeniería romana. Así como el acueducto de los Milagros, una obra clave de la ingeniería civil de Augusta Emérita.

Su labor era el transporte de agua del embalse de Proserpina situado a 5 km de la ciudad.




Casa del Mitreo

Tras el Imperio Romano, las obras musulmanas

Como ya sabes, la historia de culturas desde la antigüedad en la Península especialmente en su franja sur, es un no parar.

Y con la llegada de los musulmanes a nuestras tierras a partir del siglo VIII ellos también quisieron disfrutar de la bella ciudad de Mérida, con aquello que ya se encontraron, y algún que otro añadido propio.

Así nació su alcazaba árabe, muy cerca del puente romano que ya hemos mencionado. La fundó Abderramán II en el año 835 d.c.

Este cuarto emir omeya de Córdoba, fue el mismo que realizó una importantísima ampliación de la Mezquita de Córdoba, de la que te hablamos en otro vídeo.

El motivo de creación de esta alcazaba fue el intento de controlar la ciudad que constantamente se rebelaba contra el dominio emiral. Esta alcazaba de Mérida es precisamente la fortificación musulmana más antigua que se mantiene en pie hoy en día.

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