Columnas dóricas, jónicas y corintias. Diferencias

Los tres órdenes clásicos de la arquitectura griega son el dórico, el jónico y el corintio. Estos órdenes se basan principalmente en sus diferencias a la hora de diseñar y construir sus columnas, y en la forma de presentar las fachadas de sus edificios arquitectónicos.

Los 3 elementos principales de una columna son, en orden ascendente: la basa, el fuste y el capitel.

Columnas dóricas

El orden dórico es el más arcaico y sobrio de todos, y su nombre hace origen al pueblo dorio.

Es el orden griego por excelencia, que podemos encontrar en el icónico Partenón de la akrópolis de Atenas, o también en el templo de Hera en Paestum.

Cuanto más robustas y sobrias sean las columnas dóricas que nos encontremos, esto significará que nos encontramos ante la versión más antigua. A medida que fue pasando el tiempo, el estilo evolucionó hacia unas columnas más largas y esbeltas, con mayor ornamentación.

El estilo dórico, no tiene basa. Las columnas comienzan desde el pedestal directamente por el fuste, compuesto de tambores robustos de sección circular. Está acanalado en sus bordes, formando 20 estrías.

El estilo dórico tiene además una peculiaridad, y es que sabía mucho de posar para la foto. Su anchura no es constante a lo largo de toda la columna, estrechándose en los últimos metros superiores. Esta éntasis, origina el efecto de abombamiento en la zona central, pareciendo así más grandioso.

Sus capiteles son absolutamente sobrios sin ningún elemento decorativo ni mucho menos figuración, su unión con la parte superior del edificio es puramente estructural y de unión. Los elementos minimalistas del capitel dórico se llaman, de arriba a abajo: ábaco, equino y collarino.

Por encima de las columnas dóricas, descansa la sección llamada entablamento, que en este orden arquitectónico consiste en una franja lisa o arquitrabe que recorre todo el ancho de edifcio y su alineación con las columnas, y otra superior adornada por dos secuencias alternas: los triglifos y las metopas.

Los triglifos, con apariencia estriada en vertical, y las metopas, exhiben bajorreleves de los más variopintos temas esculpidos en la piedra de la construcción.

Orden Jónico

El origen de este orden clásico está en las riberas de los ríos en Asia Menor. Es un estilo arquitectónico más relacionado con lo femenino, no así el dórico que por su robustez está más asociado a la masculinidad.

Por tanto, el jónico es el estilo empleado por excelencia en los templos de las diosas. Así, en la misma akrópolis de Atenas hallamos dos bellisimos ejemplo del jónico, en el templo de Atenea Niké y también en el Erecteion.

El pedestal sobre el que descansa la columna comparte rasgos con el dórico, pero a partir de la basa de la columna ya vemos las primeras diferencias: su basa está formada por una escocia y dos toros. La escocia se le llama a la hendidura, y los dos toros a los dos salientes por encima y por debajo de ésta.

El fuste jónico es de sección circular, y aunque tiene un ligero éntasis o estrechamiento en la parte superior, éste no es tan marcado y evidente como en el estilo dórico. La mayor altura de las columnas jónicas convierten este efecto en mucho más discreto.

Sin duda lo más característico de las columnas jónicas es su capitel, fácilmente reconocible por sus volutas a ambos lados de la columna.

Respecto a la parte superior o entablamento, lo más reseñable en el jónico es su friso esta vez como una banda continua de metopas solamente. Esta vez no veremos la alternancia con los frisos estriados en vertical, esta vez una gran franja de bajorrelieves ocupará todo el ancho del mismo.

Por encima del friso, la cornisa está ornamentada en su parte inferior con dentículos.

Orden Corintio

Mientras que los órdenes dórico y jónico aparecen al mismo tiempo en el comienzo de la arquitectura griega, el corintio es una evolución tardía del orden jónico. El corintio es el más ornamentado y elegante de los tres órdenes griegos existentes.

Su creación se le ha atribuido al escultor griego Calímaco en el siglo IV antes de Cristo.

A grandes rasgos, tiene las mismas características que el orden jónico, pero ahora su capitel se encuentra decorado con hojas de acanto, cuyos tallos dan lugar a una especie de volutas o espirales.
En el orden corintio, su friso puede aparecer en ocasiones con decoración o sin ella.
Podemos encontrar un bellísimo orden corintio en el Monumento de Lisícrates, o el templo de Zeus Olímpico en Atenas.

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