El Romanticismo

Romanticismo, el arte de desatar tormentas

La historia del arte y sus más reconocidos movimientos artísticos suelen oscilar, como todo en esta vida, de un gusto hacia el opuesto.

Tras un período clasicista y racional durante el llamado neoclasicismo, surge el romanticismo como la tormenta después de esta calma.

Aparece en Europa en el siglo XVIII, concretamente en Reino Unido y Alemania donde florece de forma paralela fruto del hartazgo con la sociedad altamente racional y científica que encontraban a su paso.

Como diría Goya, el sueño de la razón produce monstruos.

Para los artistas románticos, el mundo es más bien todo lo contrario a algo racional. En él reina el caos, la locura, la irracionalidad. Lejos de ser sereno e intelectual, está plagado de emociones y de imperfecciones.

Los temas del Romanticismo

Se podría decir que el romanticismo es un revival del arte barroco en cuanto a la vuelta de algunos de sus temas predilectos: la muerte, las guerras, las personas de la calle y la pobreza… El romanticismo además añade dos elementos de lo más atrayentes, el erotismo y la locura.

Uno de sus temas principales es el individuo, su identidad y su libertad. Esta idea se expandirá muy pronto por toda Europa donde en cada uno de sus países se manifestará de diferentes formas y en distintas disciplinas artísticas.

Ahora el yo es el centro y no el racionalismo  y la científica universalidad que caracterizaba a la ilustración. Se exaltan los rasgos personales de cada uno y la originalidad, mostrando cada artista aquello que realmente le hace único. 

Romanticismo y Nacionalismo

Es en este momento donde surge el ensalzamiento nacionalista que tan en auge está hoy en día en Europa.

Buscando en la historia de las naciones los momentos de mayor esplendor para incluirlos en su narración de tiempos gloriosos, nace el culto a lo antiguo. 

Esto ocurre con respecto a las ruinas, los años medievales, las sagas de la mitología nórdica, el folclore y la sabiduría popular como fuente inagotable de inspiración para todas las artes.

El Romanticismo y los sueños

También como parte de la introspección del hombre durante el Romanticismo, se comienza a valorar de una forma nunca antes vista lo exótico, los viajes, como una parte de satisfacer al alma de esas fantasías de su interior.

Los viajes a las tierras remotas realizadas por los románticos son un clásico. Además de las culturas más lejanas, a los pintores románticos les gustaba incluir seres fantásticos en sus pinturas como los monstruos, las brujas y los fantasmas.

Romper las reglas es lo que se llevaba, no ceñirse a la representación de la naturaleza de forma realista. Es el momento del artista como genio. 



¿No había naturaleza en el Romanticismo?

Error. Sí la había, pero de una forma muy subjetiva. Paisajes tormentosos, mares embravecidos, bosques terroríficos llenos de peligros y criaturas fantásticas. 

No era importante ahora una descripción topográfica del lugar, sino mostrar las emociones más intensas del artista a través de dos vertientes: lo pintoresco y lo sublime.

 

Vive intensamente y deja un bonito cadáver

Esta forma de vida de muchos artistas bohemios, cantantes de rock que hemos visto en época contemporánea cuya máxima es vivir la vida al máximo y morir joven, tiene su origen en esta cultura del Romanticismo.

La rebeldía del romántico quien muchas veces finalizaba sus días suicidándose por amor, o a causa de la tuberculosis, tiene muchos ejemplos para contar.



Las obras maestras del Romanticismo


  1. La balsa de la Medusa, de Théodor Gericault.

Habrás podido visitar esta monumental pintura si has estado en el Museo del Louvre en Paris. Es irremediable impregnarse de la emoción de este cuadro, sobre todo si lo visitas en persona.

En sus inicios generó gran escándalo y conmoción, ya que la escena narrada está basada en hechos reales: un naufragio que sucedió en el año 1816 y que costó la vida a cientos de soldados. De las 150 personas que había sobre la balsa, sólo 15 pudieron ser rescatadas. 

La balsa de la Medusa es todavía un cuadro de transición entre el neoclasicismo que todavía caracterizaba al arte francés, al impetuoso Romanticismo. La pintura solo fue comprendida unos años más tarde, como sucede a menudo con las grandes obras maestras.



 2. El caminante sobre el mar de nubes, de Caspar David Friedrich.

Esta obra ha sido ensalzada como la mejor síntesis de todos los valores del Romanticismo. Un caminante de espaldas, enfrentándose a su soledad y un paisaje tempestuoso. 

Al contrario de la mayoría de pinturas del Romanticismo, que narran una escena o una historia, esta pintura es un auténtico estado emocional. Mirándola podemos impregnarnos de su melancolía, sus miedos, su inseguridad, su sensación de soledad ante el mundo en el que vive.


3. 3 de Mayo de 1808 en Madrid: los fusilamientos de patriotas madrileños, de Francisco de Goya.

En este ranking no podía faltar uno de mis favoritos, el español Francisco de Goya y una de sus pinturas más conmovedoras.

La noche del 3 de mayo de 1808 los franceses fusilaron en varios puntos de Madrid a multitud de patriotas que se habían alzado el día anterior contra las tropas francesas.

El levantamiento que se produjo en Madrid fue el interruptor del estallido de la guerra contra Napoleón y la represión del ejército francés.

El pintor seguramente no vio las ejecuciones, aunque vivía muy cerca del lugar donde tuvieron lugar varias de ellas, en la Puerta del Sol.

Eso sí, todos los detalles fueron muy conocidos por todas las personas que vivían allí debido a la gran repercusión que tuvieron, muchos madrileños perdieron algún familiar o ser querido durante estos días de levantamiento.

Los protagonistas que habían sido capturados en la calurosa mañana del día anterior a las ejecuciones, se enfrentaban a su final descamisados y mal vestidos. El valor, el miedo, la incomprensión y la resignación de los que aún están vivos se mezcla con la quietud sombría de los ya muertos en primer término. 

Goya pinta a uno de sus más destacados personajes en blanco, destacando así su inocencia y convirtiéndole en símbolo del pueblo español, de todos los caídos por la invasión del tirano de Europa.

El dramatismo de esta escena es sencillamente, inolvidable.

3 comentarios en “El Romanticismo”

  1. Me encantan sus artículos sobre el Arte: le brevedad no quita lo sustancial del objeto expuesto, lo cual los hace más interesantes y amenos. Gracias por compartir!

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