Arcos de la Frontera

Estamos en Arcos de la Frontera, a unos 70 kilómetros de Cádiz. Entrada a la ruta de los pueblos blancos de la sierra gaditana, es una de las visitas indiscutibles para los turistas.

¿Te vienes a conocerlo?

Las estrechas calles de Arcos de la Frontera, nos hablan de sus tiempos como parte de los reino de taifa.

Esta tradición musulmana ha marcado enormemente su arquitectura. Incluso deja su rastro en los edificios ya de época cristiana, abigarrando el gótico de su iglesia principal. El resultado es su singular y bellísimo estilo, el gótico plateresco.

Arcos de la Frontera es eclecticismo, cambios en la historia. Pero sobre todo es una auténtica fortaleza desde cuyo mirador podemos observar todo el espacio que la circunda a gran distancia.

Nos encontramos en una posición estratégica, en un cerro sobre el río Guadalete. Donde a la llegada de los musulmanes a la península con el reino de taifa Arcos de la Frontera comenzó a adquirir la distribución que hoy día podemos ver en sus calles.

Ya tras la reconquista cristiana, comenzaron a surgir cantidad de conventos, palacetes e iglesias. Todo ello sin alterar el color blanco característico de su semblante.

Subiendo por una de sus principales calles, la cuesta de Belén y la calle Corredera, llegaremos al conjunto monumental más importante de la ciudad.

La plaza del cabildo

Permanece bien atento ahora en la plaza del cabildo, porque hay tantos monumentos ineresantes  como baldosas en el suelo.

Nos encontraremos en primer lugar con la Basílica menor de Santa María de la Asunción, un templo mudéjar en sus orígenes que se construyó en torno al siglo XIV, que tras numerosas remodelaciones ha llegado hasta nuestros días convertida en una joya del gótico plateresco.

En uno de sus laterales, frente a la entrada principal de la iglesia, verás el ayuntamiento de la ciudad. Y tras él, la figura imponente del Castillo Ducal, con más de 10 siglos de historia.

Durante la dominación árabe funcionó como fortaleza o alcázar militar, y una vez en la reconquista se convirtió en la residencia oficial de los Duques de Arcos.

Y al otro lado de la plaza, podrás ver el parador nacional. No te pierdas al frente de la iglesia, acercarte al mirador de la Peña Nueva para seguir admirando el paisaje gobernado por el alto de Arcos.

Pasando por el callejón de las Monjas que nace en esta misma plaza, te encontrarás con el Convento de las Mercedarias Descalzas, monjas de clausura que son muy famosas en la venta de dulces a turistas y devotos. Toma nota si eres fan de las hojaldrinas, y las galletas artesanas.

La iglesia de San Pedro

La iglesia de San Pedro, es otro de los grandes puntos a visitar en Arcos de la Frontera. Sumamente imponente, nació como colegiata en el siglo XIV y está asentada en una antigua fortaleza islámica. A día de hoy lo que más llama la atención es su torre-fachada barroca, de planta cuadrada. 

Lo más maravilloso de Arcos de la Frontera es la combinación constante de entramado urbano, con agua y jardines andalusís, y la majestuosidad de la arquitectura religiosa cristiana. Te animo a visitarlo, porque la magia de sus calles, con las macetas rebosantes de flores y color, te enamorará.

 

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