Colegiata de Santa Cruz de Castañeda

¿Quieres conocer a fondo una de las joyas del románico en la región de Cantabria?

Bienvenidos a la Colegiata de Santa Cruz de Castañeda, que está situada en el Barrio de Socobio. Se encuentra  a unos 14 minutos en coche de Torrelavega y 28 minutos desde Santander.

Santa Cruz de Castañeda surgió hacia el siglo X como un monasterio benedictino cluniacense.

La abadía se hallaba en un antiguo camino de peregrinaje a la tumba del apóstol Santiago, y ya por aquellos tiempos gozaba de singular renombre ya que, según recogen los escritos medievales, en ella se veneraba una reliquia de la Cruz de Cristo.


Dos siglos más tarde, ya como colegiata se comenzó a erigir en edificio de cruz latina, y se prolongó su construcción hasta principios del siglo XIII, añadiéndose la nave lateral.

Sabemos que en el siglo XII el lugar de Castañeda pertenecía al señorío de Lara, posteriormente fue realengo con Don Tello, para convertirse en condado con los Manrique en el siglo XV.

Ya en el siglo XVII se añadió otra capilla perpendicular a ella, y en el XVIII se destruyó la nave derecha del crucero y su ábside para sustituirla posteriormente por la capilla neoclásica y la sacristía que nos podemos encontrar en la actualidad.

Desde el exterior destaca, en primer lugar, la torre por su altura y, sin quedarse atrás por su gran volumen, un cimborrio algo más bajo que aquella pero de mayores proporciones en planta. 

Por si es la primera vez que escuchas la palabra cimborrio, te diré que es el saliente en forma de torre erigido sobre el crucero de la iglesia, es decir, está justo en la parte de la iglesia donde se cruzan las dos naves perpendiculares. El cimborrio tiene con sus vanos o ventanas, la función primordial de iluminar y de ventilar el interior de la iglesia.

Fachada Principal

Como la mayoría de las construcciones religiosas de esta zona, su planta es originariamente con la forma de una cruz latina.

Accederemos al interior por su portada occidental, que actualmente es una entrada “doble”, aunando su parte originaria de estilo románico y otra portada con forma de portal que, tras los arcos medio punto, acoge formas ya propias del primer gótico.

 

Una vez dentro comprobaremos que lo que hoy se observa es el resultado de las muchas intervenciones acaecidas en el transcurrir de los siglos, de las que, por desgracia, no nos queda casi documento alguno pues cuatro incendios se encargaron de acabar con la mayor parte de ellos.

Resulta muy llamativo el numeroso imaginario de ornamentación con seres reales e imaginarios que representan a criaturas de los infiernos, que se mostraban tan amenazantes y aleccionadoras para los habitantes de aquella época.

 

 

La fachada cuenta con una puerta con un arco de medio punto, típicamente románica que está adornado por ocho arquivoltas, muy similar al que podemos encontrar en la Colegiata de Santillana del Mar. Sobre estas arquivoltas hay un guardapolvos con hojas dentro de círculos.

Existe una segunda portada practicada en el frente occidental de la nave izquierda cobijada por un soportal del siglo XVII. Se trata de un doble vano de arcos apuntados uno de los cuales ha sido parcialmente cegado.

La Torre

La Torre de la Colegiata es de planta cuadrada y se encuentra en la parte sur de la edificación, entre el muro sur y el crucero, y es muy robusta y sin grandes ornamentaciones, muy en la línea del románico del norte de España, a excepción de unos ventanales geminados en la parte superior, en cada uno de sus lados.

 

Los ábsides

Si nos fijamos en los ábsides, solamente permanecen dos de los tres ábsides originales: el central, el más ancho y alto, y el derecho.

En la parte exterior, el ábside mayor se divide en tres alturas diferentes, separadas por dos líneas. La línea más inferior tiene ornamentos ajedrezados y la superior es de palmetas.

Y en la parte intermedia, se abren vanos de arco de medio punto ornamentados con arquivoltas de baquetón, dientes de lobo y guardapolvos de hojas en círculos. 

En la parte septentrional de la Colegiata podrás ver el ábside lateral norte con una imposta ajedrezada  y una ventana sencilla.

 El interior

Una vez dentro, nos llama la atención la bóveda de cañón sostenida por arcos fajones, este tipo de arco es un elemento estructural que forma parte de la propia bóveda de cañón y sirve para reforzarla. Recordemos el enorme peso de las piedras con las que se construían estas robustísimas iglesias, y por tanto todo el refuerzo en estructura siempre es poco. Este es uno de los rasgos del aún tosco románico medieval de estos siglos.

Si nos fijamos en el crucero, vemos que posee cuatro arcos torales de medio punto sobre los que se levanta la linterna.

La linterna

La linterna está compuesta de dos cuerpos diferenciados por una línea de separación a base de rombos, y en la parte inferior vemos tres ventanas apuntadas. Aquí se observa ya el estilo protogótico en algunos elementos, que cuentan con una tendencia hacia la estilización, al igual que ocurre con las ventanas geminadas de la torre. A pesar de lo robusto de esta colegiata románica, las influencias góticas europeas de finales del siglo XII y principios del XIII comienzan a llegar al norte de la península.

La linterna está cubierta por una cúpula de media esfera que se sostiene en cuatro trompas adornadas con arquivoltas.

La cúpula

La cúpula es de un tipo conocido como cúpula de horno, muy típica de la arquitectura bizantina, y que se caracteriza por estar insertos los vanos de la misma en la propia basa de la torre.

Elementos escultóricos

Sin duda, una de las cosas más interesantes de esta obra arquitectónica, de gran valor arquitectónico, e histórico, son sus innumerables capiteles y canecillos con motivos decorativos, destacando especialmente los que se ubican en el crucero y en el ábside.

Por tanto, no solo vamos a hablar en esta visita de la arquitectura, sino también de su rica escultura de diversos estilos. 

Modificaciones posteriores

A finales de siglo XII o principios del siglo XIII, ya en la fase de inicios del gótico, se realizó una ampliación de esta colegiata. Se añadieron adosadas en el muro norte de la nave otras dos naves en forma de T, una que resultó paralela a la nave primitiva de tipo románica, y otra en dirección Norte desde la anterior. Por eso, la planta actual no se corresponde exactamente con la cruz latina desde la que se proyectó de forma inicial.

La entrada a esta nueva nave se abre en el muro oeste, junto a la principal, y ya acordes a las influencias góticas, se abre paso con dos arcos apuntados con arquivolta

Lo más destacado de esta maravillosa colegiata: El sepulcro de Munio González, abad de Castañeda, el calvario gótico de su ábside central y las imágenes góticas de Nuestra Señora del Rosario y de la Virgen de la Manzana.

Importante historia de la Colegiata de Santa Cruz

En la nave que se añadió a posteriori, podemos encontrar un llamativo conjunto de sepulcros. En el principal es donde descansa el abad Munio González, abad de Castañeda, datado en el año 1331.

A día de hoy nos encontramos sobre el altar un calvario en madera datado de principios del siglo XV con un crucifijo y unas imágenes de la Virgen y de San Juan. Las vírgenes que se encuentran en esta nave son de estilo gótico, ya que se añadió posteriormente. 

Si te gusta observar los retablos, estos que encontrarás aquí no tienen desperdicio: el antiguo retablo mayor, de estilo romanista y varios retablos barrocos (de la capilla del Evangelio y el de la capilla de Juan de Frómista) harán las delicias de los más curiosos.

¿Quieres saberlo todo sobre el Románico? Solicita aquí nuestra videoguía para distinguir los rasgos principales entre Románico y Gótico.

 

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