El mito de Perseo y Andrómeda

¿Quién era Perseo?

Según el Oráculo de Delfos, el rey de Argos, de nombre Acrisio, terminaría muriendo a manos de su propio nieto. Al conocer esta predicción, Acrisio encerró a Dánae, su única hija, en una cámara de bronce. Ningún varón podía acceder a ella, pero nada era impedimento para Zeus, el dios del cielo y de la tierra.

Zeus, encaprichado de Dánae y de su belleza, se coló en el habitáculo de la joven filtrándose a través de un rayo de sol. Se convirtió en lluvia dorada para no levantar sospechas, y de esta forma la fecundó. Fue gracias a esta unión como vino al mundo el héroe de nuestro mito de hoy: Perseo.

Al enterarse Acrisio, lanzó a Dánae y al niño a un mar embravecido dentro de un cofre. Zeus le pidió a Poseidón que calmara esas aguas, y finalmente ambos sobrevivieron y llegaron a la isla de Serifos. Esta isla la gobernada el rey Polidectes, que se enamoró de Dánae perdidamente.

Creyendo que Perseo podría ser un estorbo para su amor, intentó librarse de él mediante una estratagema: el rey hizo creer a todos que pretendía conquistar a la princesa Hipodamía, y pidió a los habitantes que ofreciesen un presente. Sabiendo del orgullo de Perseó, le instó a conseguir algo tan complicado como la cabeza de la Gorgona Medusa, capaz de convertir a cualquier hombre en piedra con tan sólo mirarle a los ojos.

¿Quién era Andrómeda?

Por su parte, Andrómeda era la hija de los reyes lo que los antiguos llamaban Ethiopia: Cepheus y Casiopea de Jaffa.

La reina Casiopea, presumía de que su hija era más hermosa que las propias Nereidas, las hijas del dios del mar Poseidón. Ofendidas por la osadía de la mortal, rogaron su padre un castigo para los mortales: este mandó inundar todo el reino, enviando además su monstruo marino, llamado Cetus.

Los reyes, ante la masacre contra su reino, consultaron con el Oráculo de Amón, el cual les indicó que la única forma de salvarse era sacrificando a su hija Andrómeda entregándosela al monstruo. Y así, se la encadenó a las rocas del acantilado como ofrenda a Cetus.

Perseo y Andrómeda  por fin se encuentran

Nuestro héroe Perseo pasaba justo por allí a lomos de su Pegaso tras haber cortado la cabeza a Medusa, con ayuda de un escudo de bronce que había utilizado como espejo para protegerse de su mirada mortal.

Nada más ver a Andrómeda encadenada en la roca, cayó perdidamente enamorado de ella. Entonces pensó en acudir donde Cepheus, el padre de ella, y ofrecerse para matar a la bestia, a cambio de serle entregada como esposa.

Al momento de aparecer el monstruo para devorar a Andrómeda, Perseo se sirvió de su casco de invisibilidad y sus zapatillas aladas, propiedad del dios Hermes, que le habían sido obsequiadas por las Náyades.

Perseo logró repetir hazaña hiriendo a la bestia Cetus con su espada de diamante. En otra versión del mito, Perseo utilizó la cabeza de Medusa para convertir en piedra a Cetus y poder liberar a su amada Andrómeda sin necesidad de librar batalla.

Tras la boda entre Perseo y Andrómeda la feliz pareja regresó a Grecia, donde Perseo participó en una competición de atletismo. Lanzó el disco pero este de forma inesperada se desvió y cayó entre el público, matando a un hombre.

¿Imaginas de quién se trataba? Acrisio rey de Argos, su propio abuelo, quién no sabía que en la mitología griega nadie puede escapar a su destino.

3 comentarios en “El mito de Perseo y Andrómeda”

  1. La similitud del nombre de Perseo con la del pueblo persa hizo pensar a algunos tratadistas que aquel habia tenido de Andromeda un hijo de igual nombre, criado por Cefeo y fundador del pueblo persa. Aluden como prueba el traje oriental que muestra Perseo en la pintura de algunos vasos conservados.

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